lunes 27 de abril de 2009

(.) - verde hortensia

Ayer buscaba en uno de esos almacenes de libros que se encuentran en Río Piedras, esos que parecen campos de concentración, esos que parecen cementerios góticos, esos donde miles de libros que estuvieron dentro de cajas por décadas ahora ven otra posibilidad tan solo por un peso. Ahí, en uno de esos almacenes, mientras buscaba, deseando tener una máscara anti-gas o algún otro artefacto en contra del hongo y el polvo, encontré, casi por casualidad, un lomo color verde hortensia que me llamó la atención. Lo tomé en mis manos. No tenía portada, le faltaban las primeras páginas, pero el color amarillento de sus páginas, las manchas marrones como de mierda de ratón y el verde de su lomo me cautivaron. Miré a todos lados y percatándome de que nadie me estuviera mirando, lo metí en mi bulto y salí del almacén. No lo podía pagar, los chavos que tenía los necesitaba para regresar a Bayamón. La cosa es que metí el libro en mi bulto y regresé a la universidad, tenía que reunirme con Sergio, Rubén y Samuel. El día se estiró más de lo normal, salí con las hermanas Falcón y olvidé por completo que un libro de páginas amarillas yacía en mi bulto.

Llegué a casa después de la medianoche. Sin acordarme del libro, busqué la libretita donde hago notitas y me encontré, también por casualidad, con el susodicho libro. Lo abro, lo ojéo. Es poesía. Intento buscar el nombre del autor en alguna parte, pero no lo encuentro. Tan siquiera sé como se llama el libro, ni de donde es, ni cuando se publicó. Nada. Leo algunos versos, no me gustan, aunque puedo reconocer un no sé que bastante simpático, quizás sus imágenes apocalípticas, quizás la rima estricta que tiene cada verso. No me interesa. Cierro el libro, no lo quiero leer. Cuando vuelva a Río Piedras lo devuelvo al almacén. Se merece otra oportunidad. Quizás alguien más se deje seducir por el lomo verde hortensia.