lunes 1 de marzo de 2010

Hay mañanas que despierto sin peste en la boca, sin embargo hay otras en que el mal olor me paraliza, aún así gusto de pasar largos ratos con eso en la boca. Siempre bebo siete vasos de agua al día y seis de refresco. No me gusta los dulces, pero me encantan los bizcochos, con mucho frosty, pero que no sea de chocolate. Me gustan los cheetos, pero no los jumbos ni las bolitas, si no los regulares. Aveces no tengo chavos ni para coger el tren. Miro los video juegos nuevos, aunque se que no podré comprarlos. Siempre jangueo consiente de que no podré comprarme ni una cerveza. Cuando llueve odio que se me mojen las medias y que se me moje el ruedo del pantalón. No me gusta que me pregunten que qué me pasa. Siempre espero la llamada de Paola, se que no va a llegar ni que tiene que llegar, pero siempre la espero y siempre me siento mal, por esperarla y porque no llega. Odio mi libro. Odio mi computadora porque es lenta. Odio mi cuarto porque nunca se ve recogido. No estoy cómodo en mi casa. Odio el color azul de mi cuarto. Me gusta picar cosas con tijeras y pegarlas con pega. Últimamente estoy muy sensible. Últimamente me siento muy triste. Me gustan los pollitos y todos los días juego con el de mi hermanita. Al principio odié a Tani y dije que jamás sería mi hermana, ahora la quiero mucho y digo que tengo una hermana a la que le llevo 23 años. Cuando camino encima de piedras pienso que me voy a caer. Cuando Sergio se fue, me puse triste. Aveces despierto con unas ganas de fumar increíbles, como no tengo cigarrillos, me duermo nuevamente. Extraño las noches de terapia con Rubén. Extraño el yogurt con Paola. Extraño a Japón. Extraño tocar con Kelvin. Extraño tocar con Frao. Extaño jugar Street Fighter con Samuel. Extraño ir a la universidad y ver a Carlos y a Marcos y a Kritzia y Sharmyn. Me molesta que Pepa diga que ya no me entiende. Me gustaría saber de Carmen Noemí. Quiero ver otra vez Grind House en el cine. Quiero llegar de la escuela y comerme un paquete de galletas bimbo y sentarme a ver televisión con abuela Lú y abuelo Mingo. Siempre que puedo bajo un disco, el que sea, aunque no lo escuche. Acepto que no me gusta Silvio. Acepto que soy débil. Acepto que no me gusta el chocolate y que soy un llorón. Acepto que soy amigo de André Marcel y que no me molesta para nada que nunca se caye. Todos los años incluyo personas nuevas a mi círculo, el año pasado incluí a Chonchi y este a Kritzia. Aveces pierdo el control y digo cosas que no debí haber dicho. Aveces pierdo el control y no digo las cosas que debí decir. Yo se que tengo el potencial para hacer las cosas, simplemente no me da la gana de hacerla. Tengo miedo de estar solo. Extraño los tiempo de la AEU. Aveces quiero que mi madre me abrace. Me gusta hablar con mis amigos, de ellos aprendo y con ellos relleno los pedazos vacíos. Prefiero a Calamaro sobre Bunbury y Cerati, pero no lo prefiero sobre Charly y Spinetta. Si no hablo con Orlando por un día, lo empiezo a extrañar. Escuchar a Sui Generis me causa dolor. Pienso que Samuel es un prepotente, pero no conmigo. No quiero sentir ningún tipo de dolor en mí. Quiero ser feliz y reír por las mañanas. Quiero tener aire acondicionado en mi cuarto. Quiero tener un trabajo. Quiero tener un carro. Quiero que Fender nunca se muera. Quiero cambiar de espacio. Quiero que Paola me entienda. Quiero que Carmen me perdone. Quiero que salga la segunda edición de Agentes Catalíticos. Quiero madurar...

1 escala:

edmaris dijo...

Honestamente no sé por qué razón este escrito me produce una profunda tristeza y una profunda ternura, a la misma vez y con la misma intensidad. (y de por sí la ternura me cuesta)
me gustaría releerlo pero no me puedo dar el lujo de llorar en el trabajo. Es exageradamente bonito lo que logras con la cotidianeidad y las cosas concretas.